Objetivo:

viajar en la bicicleta, Rocinante, por diferentes culturas. Vivirlas, empaparme de ellas, de la lentitud del viaje, de las sensaciones, olores, sonidos, emociones y consecuencias. Ser esponja del mundo que me rodea en cada momento. Crecer un poco más, para ser más humano, sencillo, abierto. Y compartirlo.
De momento, Vietnam, Camboya, Tailandia, Malasia...














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martes, 3 de enero de 2012

Ao Nang Beach. Primer día. Thailandia. Tailandia. Bicicleta

He salido tarde de excursión porque no tenía más pantalón que el del traje de baño, jajaja. El resto, o sea, dos más, en realidad uno, estaban en la lavandería y hasta las 11 no me lo han dado. Con bañador, que hoy no se me ha olvidado, he ido primero a comprar un pareo para tumbarme  y secarme en la playa. Y, como hay que regatear más que Pelé para cualquier compra, pues se me ha ido otro poquito de tiempo. Y ya, para dejarlo todo hecho, a comer, y así poder quedarme tranquilamente en la playa.
Rocinante, hoy, con tiempo seco, tenía ganas de trotar un poco, y me ha llevado en volandas a la playa más lejana y, también la más bonita. Había gente, pero no tanta, ni mucho menos, como en la primera, que estaba atestada, es un decir, de turistas soleándose a placer.
Neptuno, que no es tonto, pasa por aquí, sus buenas temporadas, así que, por si acaso, me he puesto a buscarle. Y he tenido suerte, mucha suerte. Le he visto de refilón, porque en cuanto me ha detectado, ha puesto pies en polvorosa, y yo detrás, pero mira que nada rápido, el condenado. No obstante, no he cejado en buscarle en todo el día. Un lugareño, me ha indicado, que por las tardes, cuando anda por la zona, suele tumbarse junto a la sombra de la gran isla que teníamos enfrente, así que, sin tubo ni gafas, y dada la profundidad, no me ha sido posible dar de nuevo con él, pero la sombra que generaba en el agua, sí me ha parecido verla. Ballenas y tiburones, tampoco he visto. Tendré que quedarme algún día más, a ver si hay suerte, jajaja.
Pero he visto a un águila pescadora. Marrón y con la cabeza blanca. Había dos, una volaba más baja que la otra, que de repente, se ha hecho un bonito picado y justo, al llegar al agua, en un quiebro digno de medalla de oro, ha cazado una anguila con sus patas. Muy bonito y espectacular, pero me ha pillado sin cámara y sólo puedo contarlo. No creo que sea una atracción turística, porque no echaban humo de motor alguno.
Y una cosa que me llama la atención, es por qué las gaviotas, que aquí son casi negras, las pocas que hay, vuelan tan ajustadas al nivel del agua. Y lo bien  que lo hacen porque la punta de sus alas, no rozan, por poco, la superficie. Por muy poco, porque me he fijado mucho.
También me he acordado de una foto de Miguel, en una playa, todo tumbado y muy feliz, donde comentaba lo mucho que estaba sufriendo en el viaje y lo duro que era, jajaja. Yo, hoy, también he sufrido lo mío, no creáis y mira que era duro estar ahí, todo tumbado, en un sitio de ensueño. En fín, que viajar es lo que tiene. Buenos y malos momentos. Hoy han sido duros. A ver si mañana hay suerte. Por lo pronto, cambio de playa. Hoy he ido dirección Oeste. Mañana toca Este. Creo que las playas, en lugar de ser de arena, son de restos de conchas y caracoles fósiles. Al menos así está anunciado.
Y tuve que engrasar la cadena de nuevo. La lluvia de ayer la ha dechado seca a tope y sonaba. El aceite de singer que llevo, se me ha terminado, y como esto de engrasar, parece que hay que hacerlo constantemente, voy a encargar un camión cisterna, que según tengo entendido, así sale más barato.
Y si queréis colaborar con éste blog, leer la columna colaboración, a la izquierda, arriba, de éste blog. Gracias




lugareños en la playa





y siguen, jajaja

no es templo, es un resort










sufriendo




viernes, 9 de diciembre de 2011

Khao Hin Sorn Royal-Chachoengsao-Bangkok. 63+87 Km. + 18. Thailandia

Salí del recinto arborícola después de dar un paseo por las cercanías. El sitio, desde luego, merece la pena para cualquier persona que le guste la naturaleza. Es increible, tiene miles de especies de plantas diferentes y está muy cuidado. Me desayune unas galletas que había comprado la noche anterior y unos cacahuetes, mojados con agua fresquita. Durante la noche llovió un poco, menos mal que no me calló encima.
El camino es un poco sosainas, sigo llevando la inercia de Camboya, donde todo te lo ibas encontrando a tu vera. El siento de la bici, ningún problema. El invento está funcionando a las mil maravillas. Espero, un día poder quitarlo, jajaja.
La rodilla izquierda me dolía un poco y no estaba para muchos trotes, pero bueno, el día es largo y poco a poco, con el viento a favor o de lado, los kilómetros iban pasando. Además, como no tengo demasiadas cosas que me entretengan, pues pego la hebra con Rocinante, que está un poco callado, últimamente.
Me preguntaba, (Rocinante), si aquí, en Bankok, le iba a hacer regalillos y e contesté que sí, que alguno caerá, si encuentro la tienda de las bicis en esta megaciudad, que como todas, cuando llego, me abarca tanto que me ahoga. También me pregunta por Bartola, que si tengo noticias de ella, y de la Meta. De ámbas, tengo pocas y, aunque las tuviera, creo que no se lo diría, hasta que se aclare la cabeza.
Yo, por mi parte, le contaba lo bien que me encuentro, a parte, lo de las rodillas que, de momento, no tiene ninguna importancia, y de las ganas que tengo de que lleguemos a Malasia, y luego, a Indonesia y luego....
También le pregunté, por si se le ocurría algún trabajillo y me dijo que le podía alquilar a él, cuando hagamos alguna parada un poco más larga. No sé si es buena idea, creo que no.
Así llegamos a Chachoengao, una ciudad de razonable tamaño. No llevábamos más de 53 kilómetros, más o menos, pero la rodilla no dejó de molestarme en todo el camino y pensé que sería bueno darle un poco de descanso y que, si llegábamos un día más tarde a Bangkok, nadie nos estaba esperando. Al coger el desvío, vio un mega hotel, de esos que son un mazacote largo y alto, todo pintado de color violeta, pero decadente.  Pensé que sería para pilunguis y no me meté. Pero, tras hacer 4 o 5 km., más y no encontrar ninguno, decidí dar la vuelta y preguntar. El precio, no estaba mal, un poco más de 10$. Sábanas y toallas limpias, porque todo lo demás no ha visto una ballet a desde que lo fabricaron (bueno, el suelo, sí, jajaja). La habitación era grande  y la cama, como todas, king size. Decidí quedarme y darme, o mejor dicho, darle una paliza a la cama. A la tarde, tarde, salí para cenar. Estuve viendo a unos locos que, de noche, uno estaba con una moto de agua en el rio, haciendo diabluras y a otro que intentaba arreglar una motora radio dirigida. Cuando lo consiguió, volaba por el rio. Lo más curioso era la forma de recuperarla cuando se le paraba. Tenía una caña de pesacr con un plomo en el extremo del hilo que, con una habilidad pasmosa, lanzaba bien lejos. El plomo se hundía y al tirar del hilo, se enganchaba en la barca y la traía a él (imposible hacer fotos por la negrura nocturna). Y después de ello, me apetecía tomarme una cerveza en un sitio tal que un bar, pub, cafetería, o cosa por el estilo, con musiquita y tranquilidad. Pero aquí, eso, no se estila. O te compras la cerveza y te la tomas en tu "casa" o te metes en un bar de señoritas que, aparte de costarte más cara, no dejan de darte la plasta.
Persistente que es uno, y pedal a pedal, como a 9 km., del hotel, (estos no figuran en el road book, bueno, ahora ya sí, jajaja)hallé un bareto al aire libre, con un grupo de música, que en ese momento estaba abriendo. Me asomé y me invitaron a entrar, les dije que a que hora empezaba y me dijeron que ya, pero no había un alma. Eran las 8 de la tarde. Me fui a dar un garbeo y, como no encontré nada más, a las 8,30, estaba de nuevo allí. Seguía vacio, pero me dijeron que sobre las nueve, máximo las 10, a tope de gente. No vino ni una persona, pero fué muy divertido, hasta toque los bongos con ellos. Fue una fiesta privada y como era el único cliente, me agasajaban constantemente, poniendo panchitos y dedicándome las canciones. Luego, yo, aplaudía como loco, jajajja.
Lo malo fue, que se puedo a llover, justo cuando cerraban y me tuve que ir bajo un buen aguacero, maldita sea la gracia que me hizo. Llegué al hotel empapado, pero bueno, la cama estaba seca.
Al día siguiente, o sea, hoy, salí para hacer una parte del camino a Bangkok, pero el tráfico, que no he visto ni un sólo hotel, las ganas de llegar y descansar a tope y tal, hicieron que finalmente, estemos en la mega ciudad. Me ha costado encontrar la zona que buscaba Kho san, creo que se llama, pero preguntando y preguntando, aquí estoy, instalado y escribiendo esto, mientras lo celebro con una cerveza. Las guesthouse,
parece mentira, no tiene internet, pero ni esta ni ninguna. Particularidades de  cada ciudad. Pero lo malo no es esto, es que tampoco hay cafeterías donde te tomes una cerveza y tengas wifi. Pero todo es buscar. Estoy a no se sabe de mi habitación, me perderé seguro, pero lo he conseguido. Tengo internet y cervecita y aquí me tendrán mientras dure mi estancia en esta ciudad. Cliente fiel, jajaja.


Los templos se publican mucho, no llego a saber la razón

Taxista durmiendo frente a Buda

Casi no me lo como de lo bonito que estaba él

Reparando la lancha motora

Los jardines iluminados

Grupo exclusivo para mí, jajaja.

Viejas glorias, modernos corceles

Así avisaba de lo que se me venía encima

Mis benefactoras en el centro herbal. ¿A que soy gigante?

Menudo susto me llevé hasta que caí

Las orugas no respetan el farol de la autoridad policial, jajaja.
Así quedo la camiseta tras pedalear en la lluvia
Nuevos "arboles" injertados que no tardaremos en ver en España, si se dan. Seguro
Zancudas espantadas por mi grito

Super dormitorio




lunes, 5 de diciembre de 2011

Mean Chey-Poipet. 58 km. Camboya. Cambodia

Bueno, pues ya estoy en Poi Pet, frontera con Thailandia, unos dólares cambiados y la elección de la ruta, prácticamente decidida. Me voy a por Malaisia, haciendo el sur de Thai y bajando hasta éste nuevo destino, sugerencia de Rocinante, jajaja.
Nada que comentar del camino, pocas cosas y bastantes más kilómetros de los que indicaba el mojón de Mean Chey. 41km., si mal no recuerdo. Lo de los mojones, también he de comentárselo al gobernador. Es que se los inventan, vamos, que no dan una con ellos. tan pronto te pone una cosa, como otra.
El otro, día, sin ir más lejos, en Angkor, había una señal (ya es raro) que indicaba al templo tal, 200 mts. Era bordeando un gran estanque, me quedaba poco tiempo para anochecer y, bueno, 200 metros, no son nada. Cuando llevaba, por lo menos 400, otra señal, que decía, al mismo templo, 600 mts. Pardiez. No era cosa de dejarlo, así que me hice los x metros y, cuando llegué, ya había estado en él, pero por otro sitio. Es en el que me hice la foto con un  grupo de personas que uno de ellos me quería comprar la bici. Y lo puedo documentar.
Hoy me pasé por la universidad pública de la ciudad y su biblioteca que, como me comentaba un profesor voluntario, está muy vacía. También vi una vía de tren que están haciendo, debe comunicar Poi Pet con sabe quien con qué. Lo hacen a mano y, desde la carretera se oían los gritos de, a la una, a las dos y a las tres... arriba. También he visto, que no comido, cucarachas fritas, saltamontes y otros bichejos.
No entiendo como queda fauna por el país. Lo que no se comen los humanos, que se lo comen todo, queda despachurrado en la carretera. Hoy me he fijado más y hay miles de huellas de todo tipo de animales. Algunos, con la forma y todo. Bueno, y los de hoy, que aún estaban ahí. Pobres.
Gatos, se ven, pero todos jovencitos. A los mayores los deben de mandar al asilo. Sin embargo perros, hay muchos, e incluso viejos. Y los patos, ¿qué?. Hoy los estaban cargando en un camión para llevarlos a ver los templos. Los cogían por el pescuezo de dos en tres y, hala, "para el camión, que nos vamos de excursión". Así es la vida.
Y en un almacén de chatarra, tenían botes de bebida empacados. La verdad, que si ponen un montón de esas pacas en el Reina Sofía, cuela. Me ha resultado prometedor.
Y, entre estas zarandajas, he llegado al pueblo-frontera. Sucio, muy sucio, con toneladas de polvo en suspensión y contaminación a expuertas. Y mucha gente. Tiene uno o más casinos, llamados las Vegas, pero nada que ver. Sólo en el templito que tienen en la calle, en la puerta de un hotel, se nota el lujo. Claro, y en hotel. Nada que ver con el paso fronterizo de entrada. Aquel era una pocholada.
Y mañana, sin tardar ni esperar más que lo que me entretengan los agentes, a Thailandia, el país de la sonrisa.
sàwàddee ká


Universidad

Bichejos para comer. Justo acababa de desayunar.





¡hala, al camión, que nos vamos de excursión!

Sorprendente ¿eh?, jajaja

Los monjes, siempre llevan detrás a una persona.


Desvío de la general de Poipet. Cra. general.

Botes.