Objetivo:

viajar en la bicicleta, Rocinante, por diferentes culturas. Vivirlas, empaparme de ellas, de la lentitud del viaje, de las sensaciones, olores, sonidos, emociones y consecuencias. Ser esponja del mundo que me rodea en cada momento. Crecer un poco más, para ser más humano, sencillo, abierto. Y compartirlo.
De momento, Vietnam, Camboya, Tailandia, Malasia...














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martes, 24 de enero de 2012

Alor Setar. 32 Km. 4.212 km. Malaysia. Malasia. Bicicleta. Rocinante. Viajar. Capitannolas

Quien espera y no se desespera, suerte que tengo, jajaja. Eso me ha pasado hoy que, dado por sentado que no puedo evitarlo (la espera, me refiero), me he rendido a la evidencia, he cogido a Rocinante y me he ido por aquí y por allá, en busca de unas ruinas que vi cuando llegaba y que no he conseguido encontrar, a pesar de los kilómetros hechos.
Malasia, o Alor Star, como mínimo, tiene muchos coches, comparado con Tahilandia. Sobre todo coches, en el sentido que nosotros  le damos, de turismos. En Tailandia, 8 de cada 10, como mínimo, son pick up, pero aquí, eso no se estila y los turismos, de los cuales un porcentaje alto, están tuneados de una u otra manera, son abundantes y ruidosos, con unos tubos de escape especiales, que les hace resonar y que molesta, a un ciclista, al menos, jajaja.
La ciudad, es una especie de cuadrícula de avenidas hermosas, que se cruzan. En los cuadrados que dejan esas avenidas, hay otras calles más pequeñas y en ellas, las viviendas. En las avenidas, generalmente son oficinas y tiendas lo que se ve, de dos o tres pisos, máximo. Luego hay un trozo, donde están los grandes hoteles, que son más altos y oficinas pero, en general, es una ciudad bajita en alturas. Y no tiene mucho que enseñar, salvo templos y poco más.
Como a mí los templos me gustan, en mi excursión, he pasado por una mezquita, la de Masjid Al-Ghufran, y me he metido a verla y echar una siestecita, en la tranquilidad que dan sus muros. Me ha llamado la atención, la alfombra que cubre el suelo. No he conseguido ver ni una costura que una ningún trozo y se ajusta a las columnas y al perfil del edificio como un guante. Me gustaría saber cómo lo hacen pero, los fieles, no están informados y con tener el suelo blando y confortable, les basta.
También estuve en un templo budista chino, que con el año nuevo, estaba bastante concurrido, haciendo ofrendas. No son muy sonrientes estos/as monjes, no. Tampoco huraños, simplemente no les interesas, parece.
Y debemos estar en las fechas de las bodas, al pasar por la gran mezquita Zahir había, en ese momento, tres parejas de novios a los que estaban haciéndoles las fotos de rigor. Yo también he contribuido a que su imagen perdure y deseo, que su cariño, también.
Yéndome en busca de comida, he visto una parada de autobús de lo mas decó, aunque muy abandonada y me he unido a dos grupos de ciclistas para hacer un poco de piernas, pero a éstos, como a los monjes, no les interesaba mi presencia y se ha excusado. Tocaba cenar y, por fortuna, he dado con un "mercado", donde a parte de vender vegetales y otras cosas, hay puestos de comida y bebida abundantes. Cada uno hace su especialidad. Me los he recorrido todos y he elegido el más apetecible para mí. La comida, arroz, con tortitas de brotes de soja, gambas rebozadas, trozos de manzana, tofu y alguna cosa más, aparte de una salsa riquísima, me supo a gloria. Además, un zumo de naranjas.
Paseo, para ver si había fiesta, que no vi, y a dormir. Bueno, al hotel, porque a dormir, me dormí bastante tarde, que esto de no tener nada que hacer, da mucho de sí. Y sigo elucubrando sobre la ruta. Quiero ir por el centro y dejarme de costas, pero hay un tramo, de 123 km, sin habitantes, casi, y desde luego sin asentaderos donde dormir, pero creo que siempre encontraré un lugar donde poner la hamaca.














los nuevos puños de Rocinante

la nueva anilla de la tija del asiento

















miércoles, 18 de enero de 2012

Laem Yong Sata (Palian)-Langu. 83 km. 3.965 Km. Thailand. Tailandia. Rocinante. Capitannolas

Salir de casa y que te encuetres con cuestas sin haber calentado nada, es bastante malo para las piernas y el espíritu, jajaja. Y eso es lo que me ha pasado esta mañana. He salido y zas, cuesta y luego otra. Me lo he tomado con calma, no me salga un clon a mi. Y en el pueblo, que estaba bien cerca, a desayunar. Cada vez la gente se enrolla más y me cuidan. El desayuno ha sido de lujo y ademas, muy barato. Yo creo que, la mitad de el, me lo han regalado. Y, como la etapa era larguita, me he puesto a pedalear con la mente en nada mas que eso, pero tenía una cosa en la cabeza y quería hacerlo.
Habia lanzado un sos y el problema ya estaba solucionado. Tenía que informar con urgencia, para que las mentes pensantes y ayudadoras, descansaran y dedicaran sus esfuerzos a otros menesteres. Tenía que buscar un internet. Pero para poder hacerlo, antes, tenia que tener un "pincho", para pasar el texto y las fotos del blog al ordenador ajeno. He buscado tienda de pinchos y después internet. Entre unas cosas y otras, se me ha ido un buen tiempo, pero lo he conseguido. Con menos tiempo en la cartera, he salido como un cohete, hasta que se ha puesto a diluviar. Ni agua, ni mosquitos. Aquí no se para o no llego a mi destino.
En esas iba, todo empapado, cuando en un seven, he visto de milagro, por el rabillo del ojo, una bicicletas con alforjas. Frenada suave, que diluviaba y a saludar a los compañeros. Eran, son, dos belgas, Francoise y Renault, que van haciendo el camino inverso al mío, además de Laos. Francois, ha estado en Nueva Zelanda tres meses, va a estar por aquí, otros tres y luego vuela a Montenegro, seguramente, para ir desde allí a su país. Un buen y bonito viaje. Nos hemos reído un rato, nos hemos contado historias y dado información y me han regalado unos puños ergonomicos de lujo para Rocinante que mañana, sin falta, pienso instalarle. Buen viaje, compañeros. Y nos vemos!!!.
La parada ha sido larga pues, ya parado, a ver quien salía con la que caía. Total, que cuando ha escampado, me quedaban dos horas y media para 50 km. No más paradas, por favor.
Pero no lo he podido remediar. Como llevaba la media muy buena, he visto unos arboles muy guapos y me he detenido media horita, casi, jajaja.
Y vuelta a correr, para llegar, que he llegado bien, a Langu, buscar aposento y calentarme la cabeza con un pedazo de hombre que, mientras negociaba el precio, se ha puesto a chillarme y decir yo que sé qué cosas, en su idioma. He pensado, vete al cuerno. Aquí no me dejos los bath, aunque duerma encima de un árbol, con un tigre debajo, jajaja.
Y me ido, tranquilamente, a buscar, a cenar, a comprar una linterna para el coco, ya que la bici no tiene y necesito, cuando haga falta, montar de noche. Y cuando he terminado, al comprar unas pilas para el flash pequeño delantero, me han invitado a dormir en una casa, jajaja. Y aquí estoy. Mañana contaré la experiencia.



Con Francois y Renault, mientras escampaba


parada típica de autobuses






lunes, 16 de enero de 2012

Pak Meng_Kantang. 62 km. Tailandia. Tahiland. Bicicleta. Rocinante. 3.813 km.

Nuevamente salida un poco tarde y relajada. Además, cuando he salido, la carretera discurría pegada a la playa y no me podía sujetar de bajarme a verla constantemente, yéndose el tiempo majestuosamente entre los dedos. Pero no me importa, eso es precisamente el viaje. Ver y descubrir todo lo que se me pone al alcance de los sentidos.
Pero llevo un ruido, machacón, que no me agrada. Pedalada y clonc, cuando el pedal derecho está casi arriba, empezando a bajar. Clonc, clon, clon. Me rompe el ritmo de las canciones, y lo malo es que el rap se me da muy mal, porque yo creo que el tempo coincide con él. Y lo intento, para sacarle provecho al asunto. Estoy pensando que el jazz, que estoy escuchando ahora mismo, coincide. Mañana, en el camino, probaré y quizás saque una melodía armoniosa, jajaja.
Y con dicho asunto, los pensamientos se me han ido a buscar soluciones, pero no las he encontrado. Lo que si ha ocurrido es que, con mi arritmia cancionera, el cielo se ha encapotado. Como ritmo y ruido no congeniaban, he decidido parar en una parada de bus, que son como casas sin paredes, pero con un gran techo y asientos de madera corrida, a buscar la razón del ruidito con atención y detenimiento. Y he visto que: A) No encuentro motivo alguno. B) No tengo ni idea. C) Tenía hambre.
He sacado un destornillador de punta que me encontré un día y he limpiado la porquería de algunos recovecos. No ha servido para nada, pero ha quedado muy guapo, y me he comido la comida que llevaba. Entre tanto, ha empezado a jarrear de lo lindo. Pero a base de bien. Menos mal que me ha cogido bajo techo, si no, me lleva la corriente. El kiosco se ha ido llenando un poco de gente y de un perro, pero a pesar de lo que caía, muchas motos pasaban de largo sin detenerse. Se ve que no llevaban ruidos.
Y, cuando ha escampado, nos hemos ido yendo cada mochuelo a su olivo y los que no tenemos, a buscar un internet y comer más, que tanta lluvia, aquí, en este país, da hambre. La rueda, por efecto del agua de la carretera y por que ha empezado a lloviznar otra vez, soltaba cantidad de agua a mis pies y a los pedales, lógicamente. Y he parado a comer. Sorprendentemente, al volver a subirme a Rocinante el ruido había desaparecido. Recontras, he dicho. Voy a tener que poner una botella con un tubito que me vaya soltando agua en el eje pedalier, jajaja.
No obstante y, a pesar de haberse quitado, estaba seguro, como ya he comprobado esta noche, que el ruido volvería. He buscado un internet con la intención de localizar un taller de bicicletas en mi ruta, pues aquí, en los talleres de los pueblos no tienen la herramienta para desmontar el sistema. Y me toca desandar unos 150 km, que no pienso hacer. Con garantías de hacerlo, sólo en Bangkok, 1150 km, jajaja.
Oidos sordos, de momento y jazz. Con tanto tejemaneje, pues he avanzado poco, pero como he ido cogiendo atajos, es como si hubiera volado y estoy en Kantang, pueblo que tiene un parque muy bonito y que mañana, antes de irme visitaré. Está en una montaña y, lo que he visto, casi de noche, me ha gustado mucho. Mañana más.



playas de ensueño



las raíces al aire y está vivo. Sí señor!




jarreando

acompañantes del kiosco

primero he visto la casa y le he hecho la foto. Después he visto a la niña y he vuelto




cementerio de templos. siempre lo hacen así. Están todos juntos. Sólo ahí.

antigua estación del pueblo