Objetivo:

viajar en la bicicleta, Rocinante, por diferentes culturas. Vivirlas, empaparme de ellas, de la lentitud del viaje, de las sensaciones, olores, sonidos, emociones y consecuencias. Ser esponja del mundo que me rodea en cada momento. Crecer un poco más, para ser más humano, sencillo, abierto. Y compartirlo.
De momento, Vietnam, Camboya, Tailandia, Malasia...














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miércoles, 18 de enero de 2012

Laem Yong Sata (Palian)-Langu. 83 km. 3.965 Km. Thailand. Tailandia. Rocinante. Capitannolas

Salir de casa y que te encuetres con cuestas sin haber calentado nada, es bastante malo para las piernas y el espíritu, jajaja. Y eso es lo que me ha pasado esta mañana. He salido y zas, cuesta y luego otra. Me lo he tomado con calma, no me salga un clon a mi. Y en el pueblo, que estaba bien cerca, a desayunar. Cada vez la gente se enrolla más y me cuidan. El desayuno ha sido de lujo y ademas, muy barato. Yo creo que, la mitad de el, me lo han regalado. Y, como la etapa era larguita, me he puesto a pedalear con la mente en nada mas que eso, pero tenía una cosa en la cabeza y quería hacerlo.
Habia lanzado un sos y el problema ya estaba solucionado. Tenía que informar con urgencia, para que las mentes pensantes y ayudadoras, descansaran y dedicaran sus esfuerzos a otros menesteres. Tenía que buscar un internet. Pero para poder hacerlo, antes, tenia que tener un "pincho", para pasar el texto y las fotos del blog al ordenador ajeno. He buscado tienda de pinchos y después internet. Entre unas cosas y otras, se me ha ido un buen tiempo, pero lo he conseguido. Con menos tiempo en la cartera, he salido como un cohete, hasta que se ha puesto a diluviar. Ni agua, ni mosquitos. Aquí no se para o no llego a mi destino.
En esas iba, todo empapado, cuando en un seven, he visto de milagro, por el rabillo del ojo, una bicicletas con alforjas. Frenada suave, que diluviaba y a saludar a los compañeros. Eran, son, dos belgas, Francoise y Renault, que van haciendo el camino inverso al mío, además de Laos. Francois, ha estado en Nueva Zelanda tres meses, va a estar por aquí, otros tres y luego vuela a Montenegro, seguramente, para ir desde allí a su país. Un buen y bonito viaje. Nos hemos reído un rato, nos hemos contado historias y dado información y me han regalado unos puños ergonomicos de lujo para Rocinante que mañana, sin falta, pienso instalarle. Buen viaje, compañeros. Y nos vemos!!!.
La parada ha sido larga pues, ya parado, a ver quien salía con la que caía. Total, que cuando ha escampado, me quedaban dos horas y media para 50 km. No más paradas, por favor.
Pero no lo he podido remediar. Como llevaba la media muy buena, he visto unos arboles muy guapos y me he detenido media horita, casi, jajaja.
Y vuelta a correr, para llegar, que he llegado bien, a Langu, buscar aposento y calentarme la cabeza con un pedazo de hombre que, mientras negociaba el precio, se ha puesto a chillarme y decir yo que sé qué cosas, en su idioma. He pensado, vete al cuerno. Aquí no me dejos los bath, aunque duerma encima de un árbol, con un tigre debajo, jajaja.
Y me ido, tranquilamente, a buscar, a cenar, a comprar una linterna para el coco, ya que la bici no tiene y necesito, cuando haga falta, montar de noche. Y cuando he terminado, al comprar unas pilas para el flash pequeño delantero, me han invitado a dormir en una casa, jajaja. Y aquí estoy. Mañana contaré la experiencia.



Con Francois y Renault, mientras escampaba


parada típica de autobuses






lunes, 16 de enero de 2012

Pak Meng_Kantang. 62 km. Tailandia. Tahiland. Bicicleta. Rocinante. 3.813 km.

Nuevamente salida un poco tarde y relajada. Además, cuando he salido, la carretera discurría pegada a la playa y no me podía sujetar de bajarme a verla constantemente, yéndose el tiempo majestuosamente entre los dedos. Pero no me importa, eso es precisamente el viaje. Ver y descubrir todo lo que se me pone al alcance de los sentidos.
Pero llevo un ruido, machacón, que no me agrada. Pedalada y clonc, cuando el pedal derecho está casi arriba, empezando a bajar. Clonc, clon, clon. Me rompe el ritmo de las canciones, y lo malo es que el rap se me da muy mal, porque yo creo que el tempo coincide con él. Y lo intento, para sacarle provecho al asunto. Estoy pensando que el jazz, que estoy escuchando ahora mismo, coincide. Mañana, en el camino, probaré y quizás saque una melodía armoniosa, jajaja.
Y con dicho asunto, los pensamientos se me han ido a buscar soluciones, pero no las he encontrado. Lo que si ha ocurrido es que, con mi arritmia cancionera, el cielo se ha encapotado. Como ritmo y ruido no congeniaban, he decidido parar en una parada de bus, que son como casas sin paredes, pero con un gran techo y asientos de madera corrida, a buscar la razón del ruidito con atención y detenimiento. Y he visto que: A) No encuentro motivo alguno. B) No tengo ni idea. C) Tenía hambre.
He sacado un destornillador de punta que me encontré un día y he limpiado la porquería de algunos recovecos. No ha servido para nada, pero ha quedado muy guapo, y me he comido la comida que llevaba. Entre tanto, ha empezado a jarrear de lo lindo. Pero a base de bien. Menos mal que me ha cogido bajo techo, si no, me lleva la corriente. El kiosco se ha ido llenando un poco de gente y de un perro, pero a pesar de lo que caía, muchas motos pasaban de largo sin detenerse. Se ve que no llevaban ruidos.
Y, cuando ha escampado, nos hemos ido yendo cada mochuelo a su olivo y los que no tenemos, a buscar un internet y comer más, que tanta lluvia, aquí, en este país, da hambre. La rueda, por efecto del agua de la carretera y por que ha empezado a lloviznar otra vez, soltaba cantidad de agua a mis pies y a los pedales, lógicamente. Y he parado a comer. Sorprendentemente, al volver a subirme a Rocinante el ruido había desaparecido. Recontras, he dicho. Voy a tener que poner una botella con un tubito que me vaya soltando agua en el eje pedalier, jajaja.
No obstante y, a pesar de haberse quitado, estaba seguro, como ya he comprobado esta noche, que el ruido volvería. He buscado un internet con la intención de localizar un taller de bicicletas en mi ruta, pues aquí, en los talleres de los pueblos no tienen la herramienta para desmontar el sistema. Y me toca desandar unos 150 km, que no pienso hacer. Con garantías de hacerlo, sólo en Bangkok, 1150 km, jajaja.
Oidos sordos, de momento y jazz. Con tanto tejemaneje, pues he avanzado poco, pero como he ido cogiendo atajos, es como si hubiera volado y estoy en Kantang, pueblo que tiene un parque muy bonito y que mañana, antes de irme visitaré. Está en una montaña y, lo que he visto, casi de noche, me ha gustado mucho. Mañana más.



playas de ensueño



las raíces al aire y está vivo. Sí señor!




jarreando

acompañantes del kiosco

primero he visto la casa y le he hecho la foto. Después he visto a la niña y he vuelto




cementerio de templos. siempre lo hacen así. Están todos juntos. Sólo ahí.

antigua estación del pueblo






domingo, 8 de enero de 2012

Ao Nang-Khlong Thom. 81 Km.


Otra vez a la marcha bicicletera. Se notan los días de inactividad cuando te pones de nuevo en marcha y aunque dos días, me hice unos kilómetros, no es lo mismo que hacer etapas. Además, en las etapas voy cargado y en las excursiones de descanso, voy a pelo. 
Salí sin desayunar más que tres plátanos que aún me quedaban del último templo, y eso que todos los días, caían mínimo cuatro, decidido a integrarme cuanto antes con las costumbres del país, dejando de lado las tostadas de pan de molde con mantequilla y mermelada y el café de todos lo días. Hoy, arroz amarillo, con brotes, pollo y huevo cocido y picante. Y antes de irme de Aonang, quería fotografiar la mezquita que están construyendo, así que hice un alto y, aparte de hacerlo por fuera, lo poco que pude, me asomé al interior donde un buen hombre, todo sonriente, vino a pedirme una ayudita para seguir construyendo el edificio, bastante avanzado. 
Y a la marcha. La ruta, los primeros kilómetros hasta Kravi capital, los deshice del camino de llegada, el primer. Y así no repetía mi excursión de antes de ayer. Y pienso que, además es un poquito más corta. Y a la 4 de nuevo. En un momento determinado, decido cambiar el agua de las botellas, estancada durante las vacaciones, por otra nueva y fresca. Parto en en una gasolinera que, como en todas, tienen un seven y cajeros. Pruebo en los cajeros, más que nada por ver si consigo encontrar alguno donde mi fabulosa tarjeta se digne hacerme un poco de caso. Nada. Después, revisión de la presión de las ruedas. Como piedras las he puesto y, según estoy inflando, un olorcillo peculiar me daba en la nariz, a la par que se oía algún chirrido.
La cabeza, fresca a esas horas, deduce, con gran asombro por mi parte, que estamos cerca de una planta de producción de las, tantas veces vistas, planchas o sábanas de caucho o látex.
Con una gran excitación, me asomo a una pequeña puertecilla entreabierta y…. "señoras y señores, antes ustedes, la gran fábrica de procesado del látex en sábanas marrones, listas para su venta". Jajajaj. Tanto tiempo buscándolo, atento, pero lo único que encontraba era a  las personas colgando las blanquísimas sábanas, como mucho, pero nunca, como las hacía. Y ahora, ¡oh, mandarinas dulces!. todito aquello por lo que suspiraba, en grandes dosis. Desde los flanines de las bandejas, hasta el secadero del techo, con muchos operarios y todo el proceso. Las lágrimas se me saltaban. Iba de aquí para allá, como enfebrecido, de la prensa a los flanines, del pisado al colgado, al lavado de cacharros, otra vez a la prensa… Los tenía turulatos. Y todo para mí. Una de las cosas que más me han gustado, es el aplanado con los pies, en un baile de pasitos acompasado en alguna música interior de ellos. Sacaban el flan de la bandeja, volviéndola boca abajo sobre el suelo de azulejos. Con una suavidad semejante a la del producto, con las manos, la presionaban un poco para extenderla ligeramente. Y entonces, se subían a esa pequeña y blanca masa brillante y, bailando, bailando, a pasitos idénticos, van extendiendo la plancha del tamaño original, del flanin a una alfombra piecera, más o menos.
He gozado como un enano, por mi el día se podía haber terminado en ese momento, porque he soltado adrenalina a expuertas. Cuando me he calmado y bebido mucha agua, he retomado la marcha para llegarme hasta un Buda sonriente, al que he agradecido, en mis interiores, el descubrimiento realizado. Me ha guiñado un ojo disimulando. Hay complicidad, está claro. Una señora estaba restaurando una butaca de bambú, en los últimos pasos del proceso, con manos ágiles y dedos precisos, a pesar de no ser joven y me dejado fotografiar a placer su trabajo. Muy buena gente, si señor. 
Y de nuevo a la ruta. Hoy el día ha sido de calororazo  amplio y potente. Mientras avanzaba por el arcén, a lo lejos, he visto algo extraño. Había bastante distancia y nunca lo había visto. Generalmente, me ocurre lo siguiente. Voy por el camino, pedaleando, con la cadencia cogida, con la mente en si "son pechos o huevos", por ejemplo, y los ojos en todos los sitios a la vez. Y veo algo. Algo que dispara las alarmas de mi interés. Y entonces entra en acción el proceso de criba, paro, no paro, paro, no paro. Hasta que tomo una decisión. A todo esto, sigo avanzando, lógicamente. Si decido parar, pues ya estoy a cien o doscientos metros, con lo que me detengo, espero a que no venga ningún coche, giro en el arcén y vuelvo al lugar interesante. Hoy también me ha ocurrido así, y he tenido que volver unos 200 metros por mi arcén y otros 200 por la carretera donde estaba ocurriendo.
Y lo que ocurría, no he llegado a entenderlo para nada. Había un espacio delimitado por cuerdas en el suelo. A su alrededor, personas, que llamaban a sus pájaros por su nombre, a voces, para que cantara, digo yo. Dentro de él, colgadas muchas jaulas, como se ve en las fotos y dos hombres, con un rotulador en la mano que, a golpe de pito, iban a una jaula y ponían un trazo. Y parecía que iban avanzando en círculo alrededor de las jaulas. Pitaba el pito, se acercaban a las jaulas y escribían en una, cada uno una diferente, tachaba el pito y se alejaban de las jaulas. Eso es lo que he visto. Y debe haber alguna fiesta cercana, porque estaban engalanando una valla con metros y metros de telas. 
Para rematar en bonito día, me he ido a ver unas pequeñas y agradables cascadas de agua muy caliente, llamadas "Hot Spring Waterfall". Unos cuantos kilómetros más, 16 aprox. y un buen baño, en aguas calientes y frías, que me ha dejado como nuevo. Y no me han cobrado la entrada de la bici. 
,Después he entrado en un supermercado, a comprar vituallas para dormir en un Templo. Y tenían pan!!!!. Me he comprado una gran barra, que me he metido completa para cenar, con jamón york y un litro de rico jugo de verduras y hortalizas. Y estoy en el templo. Me he dormido a las 20:30 o así y me he despertado, pensando que serían las 3 o las 4 del a mañana y eran las 22,30. Así que me he puesto a escribir y ahoa, a las 24, a dormir de nuevo.